Santiago, Veraguas. La Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), el Centro de Capacitación, Investigación y Monitoreo de la Biodiversidad (Ccimbio) del Centro Regional Universitario de Veraguas (CRUV) de la Universidad de Panamá, la Fundación MarViva y el Comité de los océanos presentaron el café científico “Océanos y territorio en cambio: desafíos científicos para la biodiversidad y la sostenibilidad” en el auditorio del CRUV.
Los panelistas fueron: Sr. Lorenzo Batista de la Federación de pescadores del Golfo de Montijo; el Prof. Ángel Vega, director del Ccimbio–CRUV, y los docentes e investigadores Dr. Roberto Lombardo, el Prof. Luis Antonio Montes, Dr. Onel Antonio Pérez, y el Dr. Jaime Rivera.
El dirigente pescador de la Federación de pescadores del Golfo de Montijo, Lorenzo Batista, compartió cómo los grupos locales han vivido en años anteriores el fenómeno El Niño y las pesquerías.
El Prof. Ángel Vega explicó cómo responden las pesquerías al fenómeno de El Niño, una fase cálida del sistema climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), que afecta las condiciones del océano y la atmósfera en el Pacífico.
Durante El Niño, el aumento de la temperatura del mar y los cambios en las corrientes oceánicas pueden reducir el ascenso de aguas profundas ricas en nutrientes hacia la superficie. Esto modifica las condiciones en las que viven y se alimentan muchas especies marinas. Como consecuencia, algunas especies pueden migrar hacia aguas más frías o profundas, mientras que otras experimentan cambios en su alimentación, reproducción y crecimiento. Estas variaciones pueden modificar la distribución de los peces y la cantidad disponible para la pesca.
En Panamá, los efectos de El Niño son conocidos especialmente en el afloramiento del Golfo de Panamá. Sin embargo, las observaciones realizadas en el Golfo de Chiriquí muestran un comportamiento diferente.
Durante la temporada seca de 2024, en pleno fenómeno de El Niño, los registros de temperatura mostraron aguas cálidas en la superficie y temperaturas más bajas entre los 10 y 20 metros de profundidad. Estas condiciones estarían relacionadas con el movimiento de aguas profundas hacia la costa, un proceso que ocurre de manera natural durante la temporada seca.
Lo más llamativo fue que, contrario a lo que podría esperarse durante un evento de El Niño, 2024 fue un año particularmente favorable para la reproducción de algunas especies marinas, como el pargo seda. Esta observación se basa en el monitoreo que realiza el Ccimbio desde 2020, lo que permite comparar las condiciones de reproducción de las especies a lo largo de varios años.
El caso del Golfo de Chiriquí demuestra que la respuesta de los ecosistemas marinos ante El Niño no es igual en todas las regiones y que el monitoreo continuo es fundamental para comprender cómo interactúan el clima, las condiciones del océano y las poblaciones de peces.
Nueva especie
El Dr. Roberto Lombardo, abordó el tema de una nueva especie de cangrejo violinista (Brachyura: Ocypodidae) del Pacífico de Panamá. La nueva especie descrita es del género Leptuca, proveniente de cinco sitios a lo largo de la costa pacífica panameña.
Los especímenes fueron colectados entre junio de 2024 y agosto de 2025 en los márgenes de manglares durante mareas bajas diurnas. Los rasgos morfológicos fueron consistentes entre sitios, con un ancho promedio de caparazón de 12.53 ± 1.81 mm. Los caracteres diagnósticos incluyen parches de pubescencia baciliformes en forma de V en la región mesogástrica; cavidad carpal del manus cuadrada con un margen distal fuertemente tuberculado; cresta oblicua robusta y elevada en una proyección triangular; margen ventral del dáctilo con diente redondeado grande; y par de bordes granulados en la superficie posterior del segundo y/o tercer carpo ambulatorio.
Se propuso el nombre Leptuca bacillopilosa sp. nov. en referencia a los parches diagnósticos simétricos de pubescencia en forma de bacilo en el caparazón. Este hallazgo contribuye a la diversidad taxonómica de los cangrejos violinistas en la región y subraya la importancia de la continuidad de los inventarios taxonómicos.
Arrecifes
El Prof. Luis A. Montes describió el estado ecológico y la respuesta al estrés térmico asociado a los últimos eventos El Niño (2024-2026) en parches de arrecifes de coral en Islas Secas, Golfo de Chiriquí.
Los arrecifes de coral poco profundos son considerados uno de los ecosistemas de mayor biodiversidad y valor económico del planeta; sostienen una gran diversidad, sustentan el bienestar de millones de personas y proporcionan servicios esenciales a economías nacionales, comunidades costeras y la biodiversidad global. Sin embargo, estos ecosistemas están experimentando cambios profundos y acelerados.
La combinación de perturbaciones globales (como eventos ENSO), presiones locales crónicas y una creciente dependencia humana han convertido a los arrecifes de coral en uno de los ecosistemas más amenazados del Antropoceno (de las últimas décadas). Por lo tanto, el seguimiento de su estado y tendencias a largo plazo es fundamental para orientar una gestión y protección eficaces.
Mitigación
El Dr. Onel Antonio Pérez explicó cómo la caracterización geoecológica puede convertirse en una herramienta para comprender y mitigar los efectos del cambio climático, a partir del caso de la franja marino-costera del Golfo de Montijo, en Panamá. El estudio realizó una caracterización geoecológica integrada de la zona costero-marina e insular del Humedal Golfo de Montijo, un sitio Ramsar de importancia internacional. Para ello, se combinaron análisis de las características del relieve con la clasificación de la vegetación mediante imágenes satelitales de alta resolución. Esta metodología permitió identificar las distintas unidades del paisaje y los patrones de uso del suelo.
Los resultados muestran que las llanuras fluviomarinas constituyen el soporte geomorfológico sobre el cual se desarrollan principalmente los bosques de manglar. Estos ecosistemas cumplen un papel estratégico frente al cambio climático, debido a su capacidad para capturar y almacenar carbono azul, contribuir a la estabilidad de la línea costera y reducir los impactos de eventos hidrometeorológicos extremos.
Sin embargo, el análisis espacial también evidencia una transformación progresiva del territorio debido a actividades humanas y procesos naturales, entre ellos la expansión agropecuaria, la deforestación y la sedimentación. Estas presiones pueden afectar la integridad del humedal y los servicios ecosistémicos que proporciona. Ante esta situación, el estudio propone delimitar una zona de amortiguamiento terrestre y establecer un esquema de zonificación que contribuya al comanejo del área, la restauración de los ecosistemas y la conservación de sus servicios ambientales.
La metodología geoecológica utilizada ofrece así una herramienta técnica y replicable para orientar la planificación y gestión de humedales tropicales vulnerables al cambio climático, integrando las características naturales del territorio con las presiones que enfrenta y las medidas necesarias para su conservación.
Riesgo
En su presentación, el Dr. Jaime Rivera se refirió al análisis fisiográfico para determinar el riesgo de inundación, frente al cambio climático, tomando como caso de estudio la cuenca hidrográfica del río Caté, N° 116, ubicada al sur de la provincia de Veraguas, Panamá.
La investigación evaluó y contrastó variables fisiográficas fundamentales para la prevención y gestión del riesgo de desastres. Esta cuenca, en su zona marino-costera, colinda con dos áreas protegidas de importancia internacional y enfrenta diversos problemas ambientales asociados con la presión humana y la ocurrencia de fenómenos meteorológicos extremos. Estas condiciones, agravadas por el cambio climático, incrementan el riesgo de inundaciones y deslizamientos costeros y, con ello, la vulnerabilidad ambiental de estas áreas protegidas.
El estudio tuvo como objetivo inventariar y caracterizar las unidades del espacio natural de cada subcuenca, con el fin de generar información fisiográfica que permita documentar la vulnerabilidad ambiental y contribuir a la prevención de riesgos de desastres asociados con el cambio climático. Para ello, se emplearon geotecnologías, como el geoprocesamiento de cuencas y la teledetección, utilizando imágenes de alta resolución de PlanetScope y modelos digitales de terreno (DTM), complementados con verificación en campo.
Los resultados permitieron calcular los principales indicadores ambientales para evaluar el riesgo de inundación en las 15 subcuencas identificadas, considerando variables como la morfometría, la densidad de drenaje y la cobertura terrestre. De acuerdo con esta evaluación, 10 subcuencas fueron clasificadas con riesgo alto, una con riesgo medio y cuatro con riesgo bajo.






















