Identifican restos carbonizados de joven militar desaparecido durante invasión de 1989

Después de más de 36 años de incertidumbre, su identificación ofrece una respuesta a su familia y sus restos podrán recibir digna sepultura con su identidad plenamente establecida.

Identifican restos carbonizados de joven militar desaparecido durante invasión de 1989

Ciudad de Panamá, Panamá. La Comisión 20 de Diciembre de 1989 informó hoy sobre la identificación científica de los restos de Rodolfo Adolfo Aparicio Oliva, quien falleció a los 21 años durante la invasión militar de Estados Unidos a Panamá del 20 de diciembre de 1989.

Obtener su identificación representó un importante desafío científico debido al estado de carbonización de los restos, condición que dificulta considerablemente la recuperación de material genético.

Mediante procedimientos especializados, la Fundación de Antropología Forense de Guatemala (FAFG) logró extraer ADN y conseguir un perfil genético que posteriormente fue comparado por el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IMELCF) con las muestras de referencia aportadas por familiares de las víctimas.

Este resultado, fue alcanzado en el marco de la investigación que adelanta el Ministerio Público con el auxilio científico del IMELCF.

Aunque pertenecía al Batallón 2000, con sede en Chepo, Rodolfo Adolfo Aparicio Oliva se encontraba prestando servicio en el Cuartel Central de las Fuerzas de Defensa, donde integraba la sección de reconocimiento. Días después del inicio de la invasión, su familia recibió información sobre su fallecimiento en el sector de El Chorrillo, sin que les fuera posible localizar sus restos.

Desde entonces, emprendieron una prolongada búsqueda en hospitales, cementerios y diligencias de exhumación. Posteriormente recibieron información de que había sido sepultado en una fosa común del Cementerio Jardín de Paz.

Después de más de 36 años de incertidumbre, su identificación ofrece una respuesta a su familia y sus restos podrán recibir digna sepultura con su identidad plenamente establecida.

Rodolfo Adolfo Aparicio Oliva, hijo de Félix Adolfo Aparicio Pérez y Lidia Maritza Oliva Gómez, vivía en San Miguelito, Cerro Batea. Fue ascendido póstumamente de agente, al grado de cabo segundo, mediante el Decreto N.º 228 de 31 de mayo de 1990.

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