Ciudad de Panamá, Panamá. La Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), el Sistema Nacional de Investigación (SNI), el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y la Red Latinoamericana de Bioeconomía, en el marco de la Estrategia Nacional de Bioeconomía de Panamá (ENBP 2026–2040), organizaron el II Foro Nacional de Bioeconomía de Panamá.
El evento contó con la colaboración de la CAF– Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe.
Participaron investigadores, funcionarios, sector privado, ONGs, organizaciones de productores, universidades, representantes indígenas, centros de investigación y cooperación internacional. Además, se presentaron casos inspiradores de bioeconomía de América Latina y del mundo, junto a experiencias panameñas ya en marcha.
El II Foro constituyó el espacio nacional de más alto nivel para el debate científico, técnico y de política pública sobre la bioeconomía como paradigma de desarrollo sostenible. Su propósito es acompañar la transición de la etapa diagnóstica a la etapa de diseño e implementación de la ENBP, mediante un recorrido que reconoce dónde está hoy la bioeconomía en Panamá, examina experiencias regionales y casos nacionales en marcha, y valida de forma participativa, la visión, los senderos prioritarios, las victorias tempranas y las alianzas necesarias para la hoja de ruta nacional.
El Foro se realizó en articulación con el lanzamiento de REDBIO Panamá —Capítulo Nacional de la Red Latinoamericana y del Caribe de Biotecnología—, constituido en la jornada previa (27 de julio), con lo cual Panamá conecta simultáneamente su política bioeconómica con la biotecnología de frontera.
El secretario nacional de la Senacyt, Dr. Eduardo Ortega Barría, se refirió al potencial que tiene Panamá para fomentar la bioeconomía como motor económico, social y ambiental.
“Panamá alberga cerca del 5% de la biodiversidad mundial en apenas el 0,1% de la superficie terrestre, cuenta con una posición ístmica y logística de primer orden, territorios indígenas con conocimiento ancestral bajo el régimen del Protocolo de Nagoya/ABS y una matriz eléctrica mayoritariamente renovable. Esa ventaja natural no se convierte en valor económico sin política pública, ciencia aplicada y articulación instituciona”, señaló el Dr. Ortega Barría.
Antecedentes
La bioeconomía es el uso sostenible de nuestros recursos biológicos y del conocimiento científico y tradicional, para generar bioproductos, bioenergía y servicios. Esta es una de las apuestas más poderosas de Panamá para diversificar su economía con triple impacto: ambiental, social y económico.
El Foro Mundial de Bioeconomía estima que el mercado bioeconómico global alcanza actualmente los USD 4 billones, con proyección de USD 30 billones al 2050 —equivalente a un tercio de la economía mundial.
Actualmente, seis países latinoamericanos (Costa Rica, Colombia, Ecuador, Brasil, México y Uruguay) ya cuentan con estrategias nacionales de bioeconomía vigentes.
Panamá inició formalmente su proceso de construcción de la Estrategia Nacional de Bioeconomía (ENBP 2026–2040) hace dos años, bajo la coordinación de la Senacyt/SNI, con apoyo técnico del IICA, la FAO, PNUD, la CAF y el UK FCDO, en alineación con el Pencyt 2025–2029 y el Plan Estratégico Nacional ‘Panamá 2030’.
La ENBP se articula con el Nature Pledge, el Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB), el Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal, el Protocolo de Nagoya/ABS, las NDC de Panamá, los ODS y el Acuerdo de París.
El primer Foro Panameño de Bioeconomía (2024) y la Tercera misión práctica de bioeconomía de la región 2026 consolidaron el posicionamiento del país en el tema, y marca el paso hacia el diseño de la estrategia.





















