¿Héctor Gallego dónde estás? Pregunta Monseñor Ulloa, tras proponer Día de Reconciliación en honor a desparecidos

“La Iglesia en Panamá, no permitirá que el ejemplo de Héctor se pierda en el olvido. Y quienes están relacionados con su desaparición, no podrán vivir tranquilos, mientras siga en el misterio su muerte. Aún pueden decir la verdad sobre lo que sucedió y dónde están los restos de Héctor”, advirtió Ulloa.

Ciudad de Panamá, Panamá. El Arzobispo de Panamá, Monseñor José Domingo Ulloa abogó este domingo por la continuidad de las investigaciones para conocer la verdad de lo que ocurrió con los desaparecidos, en los diversos momentos históricos del istmo, principalmente durante la dictadura militar que vivió el país centroamericano.

Los planteamientos de Monseñor Ulloa surgen a pocos días de cumplirse 50 años de la desaparición del Padre Héctor Gallego –durante la dictadura militar- y de quien no se sabe nada. Es más, al sol de hoy ni siquiera se sabe dónde podrían haber quedado los restos del sacerdote colombiano, quien sirvió en la provincia de Veraguas.

“Este año, especialmente los 50 años de la desaparición del Padre Héctor Gallego, sigue siendo un clamor y seguimos buscando la respuesta ¿Héctor dónde estás? Creo que es el momento para que sigan las investigaciones de todos los desaparecidos: de la dictadura, la invasión y democracia,  porque son las 3 realidades que vivimos en estos 50 años”, dijo el Arzobispo en declaraciones a los medios, tras culminar la misa del Corpus Christi, en la Iglesia San Francisco de Asís, en el Casco viejo de la capital panameña.

El líder de la iglesia católica sostuvo que, aun cuando no se ha podido encontrar el cuerpo del padre Gallego, lo que no han podido matar es el “ideal de Héctor”: “que los cristianos podamos vivir como hermanos, sin diferencias entre ricos y pobres, pero donde el pobre pueda encontrar su dignidad, y también donde el pobre pueda compartir la riqueza que la madre tierra le ofrece a todos sus hijos”.

En esa línea, Monseñor Ulloa propone que, tanto en honor al Padre Héctor Gallego como de todos los desaparecidos que han surgido a través de la historia del país, se establezca en Panamá el Día de la Reconciliación, como un paso para “iniciar un proceso de sanación para la construcción de una nación más humana, fraterna y solidaria”.

“Creo que el mejor homenaje a Héctor y a todos los desaparecidos, y hay que decirlo, de la dictadura, de la invasión, los desaparecidos de la democracia, porque también en democracia hay desaparecidos. Tal vez no hemos podido encontrar los restos de Héctor, pero creo el mejor anuncio que Héctor podría decir y ya lo dijo: no me busquen, síganme, y que Héctor sea punto de reconciliación de todos los panameños”, indicó.

“Ya es tiempo de deponer enfrentamientos entre unos y otros. Depongamos intereses y busquemos el bien común y ojalá se haga justicia, y que todos esos restos que sabemos están por allí, se pueda invertir para que ahora, con las nuevas tecnologías, se pueda descubrir de quiénes son esos restos”, acotó Monseñor Ulloa, quien instó a las autoridades correspondientes, los organismos de investigación y los tribunales de justicia, a que agilicen las investigaciones sobre este tema.

El religioso expuso que uno de los problemas que existe en el país es en materia de justicia, sobre la cual existen constantes quejas, sin embargo, dijo, en lo que menos se invierte es precisamente en la justicia, para poder tener buenos laboratorios y formar buenos profesionales y agilizar todos esos procesos de todos los desaparecidos durante estos más de 50 años.

En su homilía de este domingo,  Monseñor Ulloa dedicó un espacio no solo para hacer un llamado frente al caso sin resolver de la desaparición del Padre Héctor Gallego, sino para destacar lo que, dentro de la óptica de la Iglesia Católica, representa para los panameños el legado del desaparecido sacerdote, cuyos responsables “aún pueden decir la verdad”.

“La Iglesia en Panamá, no permitirá que el ejemplo de Héctor se pierda en el olvido. Y quienes están relacionados con su desaparición, no podrán vivir tranquilos, mientras siga en el misterio su muerte. Aún pueden decir la verdad sobre lo que sucedió y dónde están los restos de Héctor”, advirtió Ulloa.

Homilía de Monseñor José Domingo Ulloa en torno al Padre Héctor Gallego

Los 50 años de la desaparición de Héctor Gallego

A 50 años de la desaparición del P. Héctor Gallego es importante seguir reflexionado sobre lo que significa él en la vida de la Iglesia en Panamá, y en la historia de este país.

Héctor Gallego permanece en la memoria de los panameños. Era un sacerdote colombiano, al servicio de la Iglesia en la Provincia de Veraguas, Diócesis de Santiago. De seminarista vino a Panamá, invitado por el entonces Obispo de Santiago, Mons. Marcos G. McGrath. Luego al hacerse cargo de la Diócesis de Santiago el querido obispo Mons. Martín Legarra, el Padre Héctor Gallego, ya ordenado sacerdote, fue asignado a la Parroquia de Santa Fe, en la que reemplazó al Vicario General de la Diócesis, Mons. Alejandro Vásquez Pinto, con el cual aprendió y vivió las realidades del acontecer rural panameño.

Héctor fue en todo momento un sacerdote evangelizador, misionero, fiel a la Iglesia y su doctrina; comprometido con los campesinos, sobre todo con los más pobres, porque él también era ya campesino y nunca había renunciado a su condición de morador de las veredas, trasladado a la serranía veragüense.

Héctor Gallego vivió y predicó el Evangelio, misión renovada por los aires del Concilio Vaticano II, que nos llama a descubrir que la realidad religiosa ilumina la condición humana. No se puede proclamar la dignidad de los hijos de Dios, y al mismo tiempo, pactar con condiciones inhumanas de existencia.

El Evangelio llevó a Héctor al compromiso con la justicia social. A identificarse con los campesinos más pobres de la región. A comprometerse con sus siembras, y con sus linderos; con los precios, y con el canje de productos: con el mercadeo, y con la organización campesina y con la Cooperativa, que da dignidad, y da capacidad económica a los marginados. Los hijos de Dios no tienen por qué vivir como pordioseros y menos ser esclavizados.

Este compromiso sacerdotal molestó a cierta gente en Veraguas, porque resultaban perjudicadas por la nueva actitud del campesinado en Santa Fe, por eso los poderosos hacen ataques al P. Héctor. Lo mismo le sucedió a Mons. Alejandro Vásquez Pinto, quien fue amenazado y agredido.

A Héctor le quemaron el rancho, y pensaron encontrarlo muerto; pero despertó a tiempo y escapó, salvando la vida.

Sin embargo, el 9 de junio unidades de la entonces Guardia Nacional lo agarraron en Santa Fe, y no se ha vuelto a saber de él. Lo desaparecieron. Y desde entonces la Iglesia no ha cesado en su búsqueda y reclamar a las autoridades la verdad sobre lo sucedido a Héctor.

¿Qué significa Héctor Gallego para Panamá?

Indudablemente es un ejemplo de compromiso con el pobre, la opción preferencial de la Iglesia. Héctor Gallego entra así a formar parte de los “testigos” de la Iglesia, de compromiso evangélico por la justicia social. Fue un sacerdote, evangelizador, un mártir por hacer vida los grandes postulados de una Iglesia que acompaña a los necesitados hasta dar la vida por sus amigos, como lo hizo Jesús.

Para la historia panameña, Héctor Gallego tiene también un hondo sentido. Es el más ilustre de los “desaparecidos”. Su nombre sigue significando grito de angustia y de clamor de justicia. Su nombre seguirá siendo aguijón que remuerde las conciencias, mientras no se le haga justicia.

Héctor Gallego simboliza la entrega generosa de una familia que le inculcó sólidos y profundos valores cristianos. Se desprendieron de su hijo para que sirviera a la Iglesia como sacerdote y luego le dieron su bendición cuando salió para Panamá. Asumieron tenerlo lejos, pero jamás que lo perderían para siempre.

Aquel 9 de junio de 1971, comenzó el Vía Crucis de los padres de Héctor que nunca renegaron de Dios, ni culparon al pueblo panameño por la desaparición y el secuestro de su hijo. Al comienzo suplicaban que Héctor estuviera vivo, y luego solo suplicaban para recuperar su cuerpo para darle cristiana sepultura. Se fueron con ese dolor al acudir al llamado Señor.

La Iglesia en Panamá, no permitirá que el ejemplo de Héctor se pierda en el olvido. Y quienes están relacionados con su desaparición, no podrán vivir tranquilos, mientras siga en el misterio su muerte. Aún pueden decir la verdad sobre lo que sucedió y dónde están los restos de Héctor.

Declarar un Día de la Reconciliación

Tenemos la esperanza que en estos 50 años de la desaparición de Héctor podamos hacerle a él y a todos los desaparecidos el más grande homenaje: Establecer el Día de la Reconciliación, donde todos los familiares de los desparecidos –en la dictadura, en la invasión y en democracia– podamos deponer nuestro dolor e iniciar un proceso de sanación para la construcción de una nación más humana, fraterna y solidaria, donde prevalezca el bien común y la justicia social.

Para ver la homilía completa, presione aquí.

Redacción

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