
Ciudad de Panamá, Panamá. A través de un comunicado, la Conferencia Episcopal Panameña (CEP) planteó este viernes los desafíos que, a su juicio, tiene el pueblo panameño en materia económica, política, social y ambiental, temas sobre los cuales reflexionó e hizo un llamado a toda la ciudadanía, principalmente a las autoridades gubernamentales.
Tras concluir la primera Asamblea Anual Ordinaria, número 218, desarrollada del 6 al 10 de febrero de 2023, los obispos de la CEP manifestaron, en principio, la preocupación de la iglesia por el incremento de la migración en el país centroamericano, y el impacto que ha tenido la restricción anunciada por Estados Unidos.
En este sentido, la CEP advirtió que se ha incrementado la migración en Panamá, en enero de 2022 fue de 5 mil, y en enero de 2023, ha llegado a 30 mil personas, de los cuales el 20% son niños, quienes están expuestos a la trata humana y las condiciones inhóspitas de la selva del Darién. Indica que una nueva realidad ha surgido con la restricción en Estados Unidos: el incremento de personas en la calle y el hecho que algunos migrantes decidan quedarse en el país.
“Queremos reiterar que estamos llamados todos, especialmente los cristianos a acoger, proteger, asistir e integrar a los migrantes y refugiados, quienes nos necesitan en estas circunstancias tan difíciles de sus vidas. Como cristianos no podemos ser indiferentes a su dolor y sufrimiento. Hacemos un llamado a las autoridades a continuar el trabajo de asistencia a los migrantes conforme al respeto de los derechos humanos, y desarrollar las formas legales para la integración de los migrantes a la vida nacional”, expuso la CEP.
En otro tema, la iglesia católica planteó también su “preocupación” por el futuro de las comunidades y pueblos donde se desarrolla la extracción minera, cuyos efectos, afirma, “son nocivos para la vida humana y la ecología”. En esa línea, recordó a las autoridades que toda gestión o convenio con las empresas mineras “debe tener como base el respeto al ordenamiento legal en esta materia, a la justicia social, la protección al medio ambiente y la consulta ciudadana de todos los sectores involucrados, para garantizar un desarrollo sostenible, que no ponga en peligro ni a las personas, ni nuestros recursos naturales”. “No hay dinero en el mundo que pueda compensar el daño que la extracción minera puede causar a corto, mediano y largo plazo, pero podemos asegurar que tenga el menor impacto posible si nos apegamos a los procesos legales existentes”, afirma.
Los obispos también mencionaron en la lista de tareas por atender, el aumento de la violencia, de los “asesinatos desgarradores” y el empoderamiento del crimen organizado, que “tienen en permanente tensión a comunidades enteras y la sociedad panameña está alarmada”. No obstante, argumentó la CEP que como país no podemos paralizarnos por el miedo sino unirnos como sociedad para combatir las raíces de esta problemática como son la pobreza, la corrupción, la desintegración familiar y la falta de oportunidades para una vida digna.
Asimismo, la iglesia católica se refirió a “los aires preelectorales” que se sienten. Por ello, indican que se la sociedad necesita hacer un alto para reflexionar y reconocer las causas profundas de nuestros males sociales, sin dejar de mirar las grandes potencialidades que tenemos para progresar unidos. “Es impostergable enfocarnos en un proyecto de desarrollo humano integral, entendiendo que la mejor política no se limita al esfuerzo sólo de los partidos políticos de cara a unas elecciones, ni a la gestión del gobierno de turno, sino al esfuerzo de todos, comprometiéndonos y asumiendo la responsabilidad personal y comunitaria a través de la participación consciente, crítica, activa e incluyente”, precisa.
“Anhelamos que surjan los mejores candidatos, con propuestas concretas y viables, con la capacidad de consolidar las bases de la democracia participativa. Por todo lo anterior exhortamos a los distintos agentes sociales, a excluir todo lenguaje de odio, discriminación, estigmatización o violencia, ya que es contrario al fortalecimiento de la democracia y le hace daño a corto y mediano plazo a nuestra nación”, agrega.
La CEF también mencionó que observa con “gran preocupación” el alto costo de los alimentos, medicinas y el alza de la energía eléctrica, lo cual, advierte, “condena al pueblo a sobrevivir en condiciones de pobreza y sin la dignidad propia de la persona humana”.





















