ARDT Iberoamérica respalda solicitud al mandatario Cortizo para que vete Proyecto de Ley 178

Sumándose a la voz de los consumidores y en el mismo camino junto a RELDAT, la Asociación de Reducción de Daños de Iberoamérica (ARDT) ha dirigido una carta al presidente de Panamá, Laurentino Cortizo, instando a éste para que desista de la aprobación del Proyecto de Ley 178.

Bogotá, Colombia. Al igual que otras organizaciones, la Asociación de Reducción de Daños de Iberoamérica (ARDT) ha dirigido una carta al presidente de Panamá, Laurentino Cortizo, respecto a la reciente aprobación del Proyecto de Ley 178, el cual prohíbe totalmente el consumo y la venta de dispositivos administradores de nicotina. Pese a que ya se encuentra aprobada por la Asamblea Nacional (AN), y sólo resta el visto bueno y la firma del mandatario panameño.

De hecho, la decisión parlamentaria ha causado un revuelo en la región debido a sus condicionantes absolutamente prohibitivas. “Menospreciando radicalmente la evidencia científica y también los casos exitosos de otros países, incluyendo estos dispositivos dentro de sus políticas de salud públicas”, opina la ARDT.

ARDT Iberoamérica destaca que es una organización independiente conformada por asociaciones de usuarios de productos de nicotina más seguros de España, México, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, Chile, Argentina y Paraguay.

El presidente de esta organización, Francisco Ordóñez, en vocería de diversas organizaciones que velan por los derechos de los usuarios iberoamericanos de productos de administración de nicotina de riesgo reducido, ha enumerado tres puntos para exponer, lo que a su juicio, son las debilidades y posibles consecuencias que la sanción Presidencial de la Ley 178, traería para la economía, la salud pública y al pueblo panameño.

La falta de rigor científico en el proyecto de ley 178 es clara y evidente, puesto que “existen más de 2.000 estudios en distintas áreas de investigación que demuestran los beneficios que estos productos alternativos al tabaquismo podrían traer a la población fumadora de Panamá”, resalta en la carta, haciendo alusión a la revisión científica de Cochrane, el cual avala la seguridad de los vaporizadores.

Incluso, el convenio MARCO de la OMS promueve “las estrategias de abandono y tratamiento de la dependencia del tabaco deberán basarse en los mejores datos disponibles demostrativos de su eficacia. Existen pruebas científicas fehacientes de que el tratamiento de la dependencia del tabaco es eficaz, de que se trata de una intervención sanitaria costo efectiva y de que, por lo tanto, es una inversión conveniente para los sistemas de atención de salud”, argumenta la ARDT.

Consecuentemente, el Ministerio de Sanidad no tiene en cuenta las estrategias firmadas en el convenio MARCO, Ordóñez expone que los casos de implementación en países como Francia, Reino Unido, Nueva Zelanda e incluso Estados Unidos se destacan por su lucha contra el tabaquismo, estudios y leyes regulatorias, así como políticas de salud públicas y “ninguna de estas experiencias y apoyos se están teniendo en cuenta en el Proyecto de Ley 178”, concluye Francisco.

Indica que, inevitablemente, este tipo de prohibición brinda las condiciones para el surgimiento, o la consolidación, de un mercado negro que, incluso, Panamá ya vive con los cigarrillos de combustión, lo que conlleva a la aparición de productos de mala calidad arriesgando aún más la salud de los panameños. Además, sostiene que se dejarían de captar importantes cifras en impuestos aplicables al vapeo, derivando todo esto en el aumento de las cifras de tabaquismo y las consecuencias se verán reflejadas en la salud pública.

La carta de la ARDT cierra explicando los datos de Public Health England, quienes argumentan que el uso prolongado del vaporizador es hasta un 95% menos nocivo que el cigarrillo convencional. Adicionalmente, sugieren puntos que deben ser tenidos en cuenta para una política exitosa de regulación, estableciendo una categoría específica para el categoría de productos de administración de nicotina de riesgo reducido, tanto para el sector económico como legislativo, invitar al fumador a cesar mediante productos más seguros y así mismo, educar a los jóvenes y no fumadores para desalentar el consumo de nicotina en cualquiera que sea su presentación.

Incluso, ARDT sugiere cordialmente “optar por una regulación adecuada en lugar de la prohibición no solo pondría al gobierno panameño a la vanguardia del control del tabaco, sino que le daría la oportunidad de proporcionar a sus ciudadanos una alternativa para mejorar su salud y calidad de vida sin desconocer sus derechos y libertades”.

Redacción

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